Crear un programa de bienestar corporativo no significa necesariamente generar bienestar.
Muchas empresas invierten en actividades para sus colaboradores, pero con el tiempo se encuentran con una pregunta difícil de responder: ¿realmente estas iniciativas están generando un cambio?
El problema no siempre está en el presupuesto o en la cantidad de actividades. En muchos casos, está en la forma en que se diseña y se implementa la estrategia.
Durante el webinar “Bienestar con Impacto: Cómo generar resultados medibles en productividad y costos”, la doctora María Claudia Borda plantea diferentes elementos que ayudan a entender por qué algunas iniciativas de bienestar no consiguen generar el impacto esperado.
1. Hacer actividades sin identificar primero una necesidad
Uno de los errores más frecuentes es comenzar por la actividad y no por el problema.
Una empresa puede organizar pausas activas, clases, talleres, charlas o campañas saludables, pero si estas iniciativas no responden a las necesidades reales de sus colaboradores, su impacto puede ser limitado.
Antes de diseñar un programa de bienestar, es importante entender preguntas como:
- ¿Qué está afectando actualmente a nuestros colaboradores?
- ¿Cuáles son las principales causas de ausentismo?
- ¿Qué riesgos de salud física o mental existen?
- ¿Qué percepción tienen los colaboradores sobre su bienestar?
- ¿Qué necesidades identifica el equipo de liderazgo?
La información disponible en la organización puede ayudar a responder estas preguntas y a definir dónde concentrar los esfuerzos.
2. Pensar que más actividades significa más bienestar
Un calendario lleno de actividades no necesariamente representa una estrategia de bienestar efectiva.
El objetivo no debería ser hacer más actividades, sino generar cambios sostenibles en los hábitos y condiciones que afectan la salud y el bienestar de las personas.
Durante el webinar se plantea que no siempre se necesitan grandes intervenciones. En ocasiones, pequeños cambios incorporados de manera constante pueden tener un efecto importante.
Por ejemplo, facilitar espacios adecuados para alimentarse, promover el movimiento durante la jornada o generar mejores condiciones para la desconexión pueden formar parte de una estrategia de bienestar.
3. Copiar estrategias que funcionan en otras empresas
Una iniciativa que funciona en una organización no necesariamente tendrá el mismo resultado en otra. Cada empresa tiene una población diferente, con características, necesidades, hábitos y condiciones laborales particulares.
Por eso, una estrategia de bienestar debería partir de la información de su propia población. El reto no es encontrar la actividad de moda, sino identificar qué intervención tiene sentido para las personas que hacen parte de la organización.
4. No medir los resultados
Otro de los grandes desafíos es implementar una iniciativa sin establecer desde el principio cómo se evaluará su impacto. Si una empresa quiere reducir el ausentismo, por ejemplo, necesita conocer su situación inicial y definir qué indicador utilizará para evaluar los cambios.
Lo mismo ocurre con objetivos relacionados con productividad, rotación, clima laboral, compromiso o salud.
Lo que no se mide difícilmente puede gestionarse.
Por eso, una estrategia de bienestar debería establecer indicadores antes de implementar las acciones y hacer seguimiento posteriormente.
5. Dejar el bienestar únicamente en manos de Recursos Humanos
Los líderes tienen un papel fundamental porque muchas de las condiciones que afectan el bienestar ocurren en la experiencia cotidiana de trabajo. La forma de liderar, comunicarse, organizar el trabajo y relacionarse con los equipos puede influir en la experiencia de los colaboradores.
Por eso, construir una cultura de bienestar requiere involucrar a diferentes niveles de la organización.
El bienestar debe convertirse en una estrategia, no en una lista de actividades
Un programa de bienestar corporativo puede comenzar con una clase, una charla o una campaña, pero su verdadero valor aparece cuando existe una estrategia detrás.
Esto significa:
Identificar → Priorizar → Intervenir → Medir → Ajustar
Este ciclo permite que las empresas pasen de ejecutar actividades aisladas a construir programas de bienestar conectados con las necesidades de sus colaboradores y con los objetivos de la organización.
El bienestar no consiste en hacer más, consiste en hacer lo que realmente puede generar un cambio y tener la capacidad de demostrarlo.
En el webinar “Bienestar con Impacto: Cómo generar resultados medibles en productividad y costos”, María Claudia Borda y Fitpal Wellness conversan sobre bienestar, salud laboral, productividad, ausentismo, riesgo psicosocial y los indicadores que pueden ayudar a las empresas a tomar mejores decisiones.
Link al Webinar >> https://youtu.be/lu9h_bApGls
